viernes, 9 de octubre de 2015

EL SILENCIO DEL BARRO


Cada mañana tepalcatl se levantaba temprano para ir a su taller. Era ya entrada en años pero nadie sabía su edad. Se decía  que llevaba muchos años en ese mismo lugar dedicándose a lo mismo y que por ella no pasaban ni el tiempo ni la enfermedad. Aun así todo el mundo sentía por ella una gran admiración y respeto.

Su oficio era ya milenario  había contado muchas veces que su madre se lo había enseñado, y a su madre  su abuela y así había sido hasta el presente, todo se remontaba a una gran tradición familiar que no se había roto nunca, hasta llegar a ella, pero se sentía muchas veces triste porque no se lo podría enseñar a nadie.

Tepalcatl por opción propia nunca se había casado, siempre se había dedicado a trabajar el barro, cada creación era como engendrar  un hijo al que daba vida.

De pequeña le gustaba escuchar las historias que le contaba la abuela, mientras manipulaba el barro, de hecho su nombre significaba barro por eso ella sentía que había una gran conexión entre ella y el barro venían del mismo lugar según las historias de la abuela, cuanto le gustaba recordar ese tiempo, del que sabía que lo había aprendido todo.

Le sorprendía que todos admirasen su trabajo, pero que nadie sintiese el deseo de dedicarse a ser alfarera. Veía como se paraban delante de ella y se quedaban ensimismados contemplando como de un  tosco trozo de barro salía una bonita vasija o cualquier otra creación.

Todos se quedaban como hechizados viendo como trabajaba el barro, con que delicadeza lo tomaba en sus manos parecía que entre las manos y el barro hubiese un lenguaje mágico una comunicación que solo tepalcatl  podía entenderlo era como estar en manos del creador imaginando y soñando esa gran obra maestra.

Ella solía decirles que el barro estaba habitado por el espíritu de la madre tierra,  no la entendían cuando la escuchaban, se miraban y daban a entender que se estaba haciendo mayor, pero nunca nadie se atrevía a decir nada por el gran respeto que le tenían.

Una mañana cuando se dirigía a su taller se encontró con una joven mal herida, como pudo la cargo y la llevó a su taller, allí le curó las heridas y le daba caldos calientes para alimentarla. La joven desde que la recogió no había pronunciado  una sola palabra. Tepalcatl   no tenía la menor intención de hacerle hablar y mucho menos que le contase, cuál era la causa de su lamentable estado. 

Durante tres o cuatro días no varió la situación, la joven seguía recuperándose en silencio y Tepalcatl trabajando su barro, con el que mantenía grandes charlas desde el silencio hacedor.

La joven observaba como la alfarera trabajaba y daba vida a un trozo de barro, del que aparentemente no podía salir nada. Pero este se transformaba y de él nacían vasijas de mil formas todas distintas.

Tepalcatl se daba cuenta de cómo la observaba y le agradaba ya que veía en su mirada un brillo que nunca había visto en nadie, tan solo en su abuela y su madre cuando con ternura acariciaban el barro y entraban en diálogo con él.

Una mañana cuando llego al taller se encontró  que había vasijas nuevas, y la joven estaba trabajando el barro, Tepalcatl  la contemplaba en silencio, y para sus adentros se decía, si se quedase le enseñaría el oficio como si fuese mi hija y ella se lo enseñaría a los suyos y este oficio no se perdería.  Veía algo especial en esta joven un tanto misteriosa.

Después de un rato observándola le dijo,  ¿quieres que te enseñe?, ella se sobresaltó pensaba que estaba sola, con el barro perdía la noción del tiempo. Se disculpó por hacer huso de algo que no era suyo, y le dio las gracias por el trato que había recibido y en especial por no hacerle preguntas.

Tepalcatl le volvió a preguntar ¿quieres que te enseñe?, he visto cómo te comunicabas con el barro y pocos consiguen hacerlo, pero tú tienes ese don.

La  joven le respondió lo he aprendido estos días observándote a ti. Cada vez que agarrabas el barro era como si a mí me tomases en tus manos y curases todas mis heridas, he descubierto que no soy tan distinta del barro. Tepalcatl se emocionó, sus ojos se empañaron de lágrimas que querían ser libres pero  las contuvo con mucho esfuerzo, y le explico que el barro es muy parecido a la persona, que al igual que ella, va pasando por etapas para llegar a ser modelado, por eso la importancia del diálogo. El barro está lleno del espíritu de la madre tierra donde se encierran misterios de cada ser que ya no están, pero que dejaron parte de su historia en ella.

El barro contiene el espíritu de muchas personas que han pasado por la vida, por eso de él nacen nuevas vidas, con formas que por mucho que se quiera no se repetirán, cada creación es única.

La Joven se quedó pensando en la que  Tepalcatl le había dicho, ella también, algún día habitaría el barro y este recrearía algo distinto. Se preguntaba cómo será mi espíritu en el barro ¿qué forma tendría?

Sería una creación original, o más bien sería una creación común, podría ser para formar parte de la decoración de algún lugar, o con una utilidad.

Sin darse cuenta había entrado en una comunicación profunda con el barro, ella le preguntaba él le respondía. Se paró en su vida, en lo que hacía, en lo que quería hacer, en la que había sido. Sin entender sintió una gran fuerza incontrolada que le empujaba a ser una nueva creación, a comenzar de nuevo a ser modelada como el barro. Sin pensárselo le dijo a Tepalcatl enséñame a trabajar el barro, quiero conocer todos sus secretos llegar a tener una comunicación profundo con su origen para ir descubriendo el mío. Y así fue como descubrí el lenguaje del barro que en el fondo es el de la humanidad ya que de la madre tierra salimos y a ella nos entregamos en un sueño profundo. Desde entonces mi vida se va amasando como el barro, se van curando grietas, y dando forma a nuevas situaciones. Nos tienen que enseñar y ayudar a descubrir que nos podemos llegar a comunicar con lo más profundo de nosotras mismas que es nuestro barro, nuestro origen y esencia.

 

                                                                                                         Tere García

CADA DÍA ES UNA OPORTUNIDAD


Cada día es una oportunidad, para poder comenzar nuevamente, para poder terminar con algo que no nos hace bien incluso con nosotras mismas, redescubrir todo lo bueno que albergamos

Cada día el creador nos regala la oportunidad de contemplar algo distinto o lo que cada día vemos pero hoy lo contemplamos y vemos de verdad, y caemos en la cuenta que todo es un nuevo despertar.

Hace unos días hablaba con una persona muy desesperada, y me acorde de Jesús en los relatos donde aparecen las expresiones “se le conmovían las entrañas”  eso sentí yo escuchando y entrando en el dolor de esta persona, no podía hacer mucho simplemente estar, escuchar acompañar y alentar que es posible otra oportunidad para cambiar.

Hablamos mucho tiempo de su vida de su sentir  fracasos complejos desánimos y soledades.

Yo me sentía totalmente conmovida por el sufrimiento de esta persona  y me decía a mí misma, tu historia cuenta es valiosa, aquí estoy para acompañarte, no tengas miedo no hay juicios aquí ni pecados, solo hay un pecado el social en el cual todos somos participes y miramos al otro lado a no denunciamos situaciones, o callamos cuando tenemos algo que decir a los poderosos de este mundo.

Este es el pecado que mata y destruye, en el que estamos todos implicados el pecado social.

Animo amigo tienes la posibilidad de comenzar nuevamente… date la oportunidad  

GRIS

¿Qué pasa cuando todo a tú alrededor se torna gris, y toda tu existencia se pigmenta de este color?
Muchas vidas se quedan encerradas en el gris y el negro,  más, cuando las realidades son asfixiantes concretamente para los más vulnerables mujeres y niños.
Nos encontramos en Mexicali muchas veces tierra de nadie y de todos donde cada día se viven un montón de abusos, y se machacan los derechos de las personas, y lo más triste de todo es que se ha vuelto ya una costumbre y todo entra ya en el mundo de la indiferencia, Gobiernos que no velan por los derechos de los ciudadanos que deben proteger y apoyar creando solidas políticas sociales donde se brinde un apoyo verdadero y no con fotos de compromisos como que ya cumplimos, y todo queda en el aire, donde todo ciudadano y ciudadana tenga derecho a un sueldo digno que le permita una solvencia para vivir y no sobrevivir como pasa, donde la sanidad publica sea publica  para salvar vidas, ya que cotizas para ello etc...
En el día de hoy morirán muchas personas por culpa de la indiferencia, de tantas personas que podemos hacer algo por los demás...