Y TE VAS
Han pasado muchas cosas en estos trecientos
sesenta y cinco días. Momentos bonitos inolvidables, reencuentros, nuevas
amistades, proyectos exitosos, sentimientos bonitos, cariños demostrados,
sonrisas regaladas, abrazos y apapachos necesarios que devuelven la vida, risas
compartidas hasta perder la respiración, una infinidad de momentos.
Descubres que no existe el mañana ni el
ayer, solo el día de hoy, y este te llama por tu nombre y te pregunta, estas
dispuesta a vivir este día con intensidad, y nos entra la duda o nos deja
indiferentes porque todavía creemos en la inmortalidad, y de pronto un día ese
día que es hoy te sorprende arrebatándote a alguien que jamás pensarías que se
iría, porque pensamos que solo se pueden ir los mayores y ancianos, pero no es
así, no tenemos el control.
Que tengo que hacer en este momento en este
instante en el que seguramente por azar de la vida yo respiro mientras otra
persona cae en el sueño profundo y deja de respirar, ¿porque yo sigo y tu no?
Es la gran cuestión, tengo algo que hacer no he logrado llegar a la meta que el
Dios del universo tiene para mí, tendré que estar atenta y darme cuenta, que
espera de mí, para ser consciente y no salir por la puerta de atrás sin
despedidas, sin un te quiero a tiempo, sin un abrazo restaurador, sin una
promesa cumplida, sin una palabra alentadora sin un…
No me quiero ir sin despedidas.
Agradezco hasta esta hora todo lo vivido,
lo que me hizo feliz lo que me disgusto, pero me enseño.
Quisiera querido tiempo nuevo para mí, querer
y acercarme a las personas con las que mantengo alguna distancia, no quiero que
quede en el aire, si hubiera estado, si hubiera hecho, todo lo que pensamos
cuando ya es demasiado tarde.
Después duele la ausencia que se hace
continua presencia pero no te deja articular palabra porque ya no es el tiempo,
ese momento paso.
GRACIAS.