domingo, 1 de enero de 2017

Y TE VAS

Han pasado muchas cosas en estos trecientos sesenta y cinco días. Momentos bonitos inolvidables, reencuentros, nuevas amistades, proyectos exitosos, sentimientos bonitos, cariños demostrados, sonrisas regaladas, abrazos y apapachos necesarios que devuelven la vida, risas compartidas hasta perder la respiración, una infinidad de momentos.
Descubres que no existe el mañana ni el ayer, solo el día de hoy, y este te llama por tu nombre y te pregunta, estas dispuesta a vivir este día con intensidad, y nos entra la duda o nos deja indiferentes porque todavía creemos en la inmortalidad, y de pronto un día ese día que es hoy te sorprende arrebatándote a alguien que jamás pensarías que se iría, porque pensamos que solo se pueden ir los mayores y ancianos, pero no es así, no tenemos el control.
Que tengo que hacer en este momento en este instante en el que seguramente por azar de la vida yo respiro mientras otra persona cae en el sueño profundo y deja de respirar, ¿porque yo sigo y tu no? Es la gran cuestión, tengo algo que hacer no he logrado llegar a la meta que el Dios del universo tiene para mí, tendré que estar atenta y darme cuenta, que espera de mí, para ser consciente y no salir por la puerta de atrás sin despedidas, sin un te quiero a tiempo, sin un abrazo restaurador, sin una promesa cumplida, sin una palabra alentadora sin un…
No me quiero ir sin despedidas.
Agradezco hasta esta hora todo lo vivido, lo que me hizo feliz lo que me disgusto, pero me enseño.
Quisiera querido tiempo nuevo para mí, querer y acercarme a las personas con las que mantengo alguna distancia, no quiero que quede en el aire, si hubiera estado, si hubiera hecho, todo lo que pensamos cuando ya es demasiado tarde.
Después duele la ausencia que se hace continua presencia pero no te deja articular palabra porque ya no es el tiempo, ese momento paso.


GRACIAS.